jueves, 22 de enero de 2009

...

SÍ, tenía un hueco aquí... que no me dejaba hablar, seguía consiguiendo que lo dijera todo del revés, me hacía sentir extraña.
Caminaba por la calle mirando al cielo, sin parpadear hasta que los ojos me lloraban(movimientos autómatas), ya no andaba contorsionando mi cuerpo jugando a esquivar las rallas ardientes de las baldosas. Tampoco acostumbraba, ahora, a cruzar los pasos de cebra con zancadas de gigante para no pisar el frío gris del asfalto(pues sabía que pisar el asfalto significaba miles de cocodrilos de afilados dientes).
Esos erán tiempos de corazón lleno, la trasparencia de mis movimientos se ha tornado traslúcida, se muestra mi figura tras un biombo, jugando a las sombras chinas, ocultando el hueco que marca mi pecho, donde no dejaste nada y de nada nunca hay restos.

2 comentarios:

  1. ummm...parece que dejo esos sentimientos que ahora tú nos cuentas...aunque duelan...

    besos y gracias por tu visita:)

    ResponderEliminar
  2. yo aún sigo saltando en los pasos de cebra y pisando las hojas secas que caen al suelo.

    :)

    ResponderEliminar